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Crónica: Las Mujeres de Cádiz

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BY LIZETTE GARCIA

Lizette Garcia Cadiz

Para conocer una ciudad se necesita empezar por explorar sus calles y probar los ricos mangares que su gentil y calurosa gente te ofrece. Así es que una vez que llegué a Cádiz, lo primero que hice fue caminar por sus calles estrechas, pavimentadas con un adoquín gris como el granito que solo los gallegos en España conocen. Mientras caminaba por esas calles desconocidas, que por momentos parecen un laberinto sin salida, me daba cuenta que en casi todos los balcones de las casas habían maceteros llenos de flores rojas, amarillas y anaranjadas. Sin embargo, la belleza de sus hogares no era lo que hacía crecer en mí la curiosidad. A mí lo que me interesaba conocer era lo que realmente significa ser un gaetano de corazón.

En España existen muchos problemas sociales que a veces me inquietan. Por ejemplo, me interesa saber más sobre los derechos de la mujer, los matrimonios del mismo sexo y el narcotráfico en este país. Aunque estoy consiente de que los libros me pueden ofrecer una amplia gama de estadísticas y explicaciones, considero que la única forma de aprender a fondo sobre este país será conversando con una persona realmente española.

Mi madre española, Marina, un jueves me invitó a tomarme un café con ella sus hermanas y dos de sus mejores amigas, en un bar muy cerca de la que ahora también es mi casa en Cádiz. Cuando llegamos al bar solamente estábamos Marina, Mati, su amiga y José el nieto de está. Acomodamos dos mesas cuadradas en forma rectangular y las sillas alrededor de ellas. Una a una fueron llegando sus amigas vestidas muy elegantemente con blusones de seda, joyas de plata y lentes de sol.

Primero llegó Paca-pepa o “Pepi” la hermana mayor de Marina ,ella es una señora chaparrita; gorda como una uva y con piernas flacas como varas. Después llegó “Charo”, la hermana menor, ella tenía el cabello de color café como la azúcar morena, es delgada y al parecer le gusta vestirse con ropa moderna. Juntas llegaron, “Carmen” y “Concha”-ella es la más guapa del grupo- tiene un cabello rubio como el oro, con unos ojos inmensos y una sonrisa contagiosa. Carmen y Pepi, no llegaron con las manos vacías. Ellas trajeron al bar una charola con unos croissants espolvoreados de azúcar en polvo, y rellenos de natilla, además de una charola adicional con panecillos de chocolate obscuro, blanco, magdalenas, wafers de vainilla y pirulines de vainilla.

Mientras nos traían el café con leche, Marina dijo:

–Ella es mexicana y viene a estudiar. –

Por un momento me sentí con mucha pena e incomoda, pero les conteste que efectivamente era mexicana. Mati me pregunto acerca de mis estudios, a lo cual le respondí que estudiaba literatura en español. Todas ellas ponían atención a todo lo que yo les explicaba. De repente un gran silencio se apodero del grupo, y todas dirigimos nuestras miradas fijamente hacía los panecillos y ellos también nos veían firmemente.

-¿Qué estamos esperando a bendecir los bocadillos?- Dijo Carmen
y de esa forma rompimos a carcajadas el silencio.

Tomé un sorbo de ese café con leche que me había pedido Marina y me supo a gloria. Mientras degustaba el café, oía las conversaciones que ellas tenían.

-¿Coño, Marina, recuerdas el viaje que todas hicimos al puerto?- Menciono Chari.

– ¡Y como no lo voy a recordar, Chari, si no la hemos pasado muy bien bebiendo y comiendo toda la noche!- Marina le respondió.

-Mira Lizette, lo que pasa es que nosotras nos juntamos todos los Jueves desde que yo tengo memoria, y traemos 3 euros para el ahorro que tenemos destinado para las vacaciones que tenemos ganas de hacer.-

-¿Y adonde van a ir ahora?, ¿A Las Vegas?- pregunté yo.

En ese momento, ellas se soltaron a reír a carcajadas. Ninguna de ellas había contemplado la posibilidad de ir a visitar la ciudad del pecado.

-Miren que me han regalado una macetita con una planta muy verde y muy bonita. Les tengo que mandar la foto por el Whatsapp.-Carmen les platico.

-¿ Pues que tipo de planta es?- Le pregunta Pepi a Carmen.-¡No vaya a ser la Mari!-

-¿La mari? Me pregunte a mi misma, no comprendía de lo que hablaban.

Y así fue como Carmen y Pepi me dieron una lección muy propia de la cultura popular. En esa conversación aprendí que “La Mari”, no es una persona sino más bien es la forma popular que se utiliza en Cádiz para llamarle a la marihuana. Estas mujeres hablaban de todo y tenían tela de donde cortar. Me explicaron que en España el gobierno comete mucho fraude y no se puede hacer nada en contra de él. También me explicaron la diferencia entre un “choni y un cani”(en España los jóvenes usan estos términos para describir a jóvenes de bajos recursos que visten con ropa muy llamativa, parecida a Snooki y Vinnie de Jersey Shore). Además que en Europa existen ciertas diferencias, pero que al final la única solución es tenerle compasión al prójimo.

Me enseñaron el verdadero significado de la amistad y que si alguien quiere saber más de una ciudad o comunidad no queda otra más que empaparse de los comentarios y las criticas que los habitantes tienen de su pueblo y gobierno. Para ser sincera, expresan la realidad que actualmente se vive en este país en cada conversación que tienen. Muchos pensarían que España es un país ordinario como el resto del mundo, pero España sabe bailar a pesar de sus dificultades económicas y sociales.

Sigue a Lizette Garcia @_LizetteGarcia7

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