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Vuelta en u

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Empecé con más dudas que ganas. Tenía ya hace mucho tiempo que no escribía un artículo, siempre me han gustado los medios de comunicación y la escritura, pero nunca me imaginé que el viaje me devolvería las ganas de volver a soñar. 

Ray, mi amigo y mentor me impulsó a ir a este viaje a pesar de las circunstancias económicas que muchos estudiantes como yo enfrentamos. No fue muy fácil tomar la decisión ya que tuve que pensar en muchos factores, como pagar a tiempo mis facturas y poner mi vida social en una corta recesión. A pesar de eso se encontraba la desilusión que experimente por mucho tiempo. Vivía buscando sin rumbo fijo un trabajo en los medios de comunicación sin tener éxito alguno a pesar de mi experiencia con Telemundo Houston, y dos pasantías de lujo con Houstonia Magazine y una compañía de mercadeo digital llamada Big Oak Tree Media. 

Les dije a mis padres que me iba tres días antes del viaje, no quería incomodarlos porque siempre que hablaba del periodismo o de algún tema similar pasaba lo mismo que todos se emocionaban y al final no pasaba nada. 

Le expliqué a mi papá que este viaje me ayudaría a explorar mis opciones y a conocer a otras personas a lo que él me respondió “Si sentís que es lo mejor para vos hacelo”. 

Sin más preambulo, agarre mi maleta y empaque todo el miércoles por la noche. Casi no dormí. Eran tantas mis ansias por llegar que no podía a esperar la hora de terminar mis clases y embarcarme en un viaje a lo desconocido. 

Al terminar mi última clase, me fuí directamente a echar gasolina, recogí a unos compañeros de la organización El Gato Media Network (EGMN) y nos fuimos a reunirnos con el resto del grupo en un Airbnb pagado ni más ni menos por Ray. 

Después de tres horas por la carretera nos instalamos rápidamente en el Airbnb. Observamos minuciosamente la casa y establecimos el lugar para las camas inflables. Unos minutos más tarde un compañero nos daría la noticia que CNN tendría un mixer y que nosotros deberíamos asistir. Sin pensarlo tanto nos pusimos todos de acuerdo y en lo que unos se arreglaban otros se retocaron en el espejo de la sala. 

Salimos del Airbnb emocionados por encontrarnos con el resto del grupo y por lo que estaríamos a punto de presenciar. Manejamos por 10 minutos y llegamos al hotel. En el hotel nos perdimos, entonces como buenos periodistas empezamos a buscar indicios que nos dieran con el paradero de los demás. Después de un sube y baja por las escaleras y un par de vueltas finalmente encontramos a nuestros compañeros quienes nos dirigieron al lugar indicado. 

Bajamos las gradas del lobby y caminamos hasta el Grotto del Henry B. Gonzalez Convention Center. Allí en la entrada antes del puente que conecta al Grotto en una mesa atiborrada de vasos de plástico enmarcados con las palabras “CNN Newsroom” nos saludaron unas personas amablemente que nos dejaron pasar. 

Entrando allí solo podía observar las luces, los bares y la cantidad de gente elegante en el pleno calor. Unos saludaban a contactos lejanos, otros a viejos compañeros y yo me encogí de hombros mientras se me hacía todo un poco intimidante, hasta que opté por caminar y explorar todo eso que tenía en frente. 

Un señor me vio y me dijo que había sido muy inteligente en usar shorts. Me preguntó si trabajaba para alguna compañía o si era estudiante. Le conté que había venido desde Houston y que soy el editor de un periódico bilingüe y que a pesar de no estudiar periodismo me encantaba. Impresionado me dio su tarjeta de negocios y me deseó mucha suerte. 

Entonces me quedé allí contemplando como la noche tenía su ritmo, como las luces tenues empezaban a vestir a la noche azul mientras que una banda tocaba en el fondo, yo escuchaba todo como si fuera una sinfonía y me sentía en sintonía con todo a mi alrededor. 

Después de esa noche comprendí que había llegado al lugar correcto, y si tuviese duda alguna de eso, las experiencias que continuaron me lo reafirmaron. 

En la conferencia llegué a conocer a gente que cambiaría mi modo de ver las cosas, gente con la que compartí memorias inolvidables que solo habría podido experimentar estando allí. Gente con la que entendí que podría tener una conversación y sentir una congenialidad absoluta. 

En la conferencia aprendí, que la música y la escritura son dos hermanas del alma y que las historias por más ordinarias que parezcan, pueden llegar a ser las más extraordinarias por simples que parezcan. 

Ahora que estoy en Houston, vuelvo a escribir pero esta vez lo hago retomando ese sueño que una vez perdí. Viendo sonreír una vez más a mis padres. 

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